Cómo gestionar el contagio positivo para mejor desempeño en y fuera de los escenarios

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Sally Linkenauger y cuatro colegas reclutaron a 41 golfistas diestros. A cada uno se le dio un “putter” caro y se les pidió que intentara 10 tiros de dos metros en un “green” artificial. Conforme se les entregaba el palo, a los golfistas de un grupo escogido al azar se les dijo que el jugador de la PGA Ben Curtis lo había usado, mientras que a un grupo de control no se le dijo nada. Antes de tirar, cada sujeto estimó el tamaño del hoyo dibujandolo. Los golfistas que creían estar usando el palo de Curtis estimaron que el diámetro del agujero era 9 por ciento más grande y acertaron 32 por ciento más tiros que el grupo de control.

Mientras que la doctora Sally Linkenauger, científica investigadora del instituto alemán Max Planck de Cibernética Biológica, tiene una forma muy particular de ilustrar el contagio positivo en el deporte:  “Vea a los jugadores de béisbol. No se lavan las medias durante meses cuando están jugando bien. Piensan que tenerlas sucias los ayuda y, siempre que lo crean, tienen menos presión, y eso los ayuda a jugar bien”.  SIGA EL DESARROLLO TEMÁTICO…⇓

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