Un gerente productivo practica la siesta ¿Y usted también?

Total
0
Compartidos
Para Albert Einstein era un ritual. Winston Churchill fue un alumno aventajado. El premio Nobel de literatura, Camilo José Cela la practicaba con pijama, padrenuestro y orinal.

Para la ciencia, una siesta de no más de 30 minutos activa la circulación sanguínea y previene el estrés, favorece la memoria y los mecanismos de aprendizaje, al tiempo que proporciona la facultad de prolongar la jornada de trabajo. Por eso, lejos de sinónimo de pereza, la siesta es parte del tiempo libre predecible del ejecutivo de hoy que la lleva a su agenda como estrategia para reparar cuerpo y espíritu, luego del natural descenso de la sangre que produce la comida desde el sistema nervioso al sistema digestivo: la somnolencia. ⇒  SIGA EL DESARROLLO TEMÁTICO…⇓

¡Suscríbase al canal de entrenamiento ejecutivo DEPORTE & NEGOCIOS!

Reciba gratis las guías prácticas para gestionar la economía y los negocios del deporte en la era de la industria 4.0

También te puede interesar