¿Podrá el producto fútbol Copa Mundo FIFA limpiar la imagen tóxica de la marca País Rusia?

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Cuando el abogado francés Jules Rimet propuso por primera vez una Copa del Mundo en la década de 1920, lo hizo con el imaginario de un acontecimiento para demoler las barreras del racismo. Una fiesta de unión entre las naciones; un planeta que podría ser persuadido por un único espectáculo. El también árbitro pensó en una celebración de la humanidad; una aclamación del fútbol, en su forma más pura y refinada.

Era una apuesta justa que no hubiera previsto el catálogo de tratos fraudulentos y sobornos, ni las continuas investigaciones de corrupción del FBI en el holding FIFA. Desde la anexión de Crimea en 2014, la historia de Rusia en materia de derechos humanos se ha visto agravado por su condición de paria internacional. El suceso sobre el envenenamiento del espía Sergei y su hija Yulia Skripal en Salisbury, Inglaterra, ha convertido su propia imagen de Marca País Rusia aún más tóxica. El turismo internacional no se arriesga a calificarla como un lugar atractivo. Esa combinación de intranquilidad internacional e indiferencia nacional, ha hecho que las ventas de boletos para los estadios disminuya en medio millón en comparación con los espectadores de la Copa Mundo Brasil hace cuatro años. ⇒ SIGA EL DESARROLLO TEMÁTICO…+

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