Un peligroso enfoque de gestión en la industria deportiva colegial

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Los ingresos atléticos universitarios en la industria deportiva de Estados Unidos ascienden a 10.500 millones de dólares al año, más de lo que produce el fútbol americano NFL. Pero menos de 30 por ciento de esa cantidad se destina a becas y ayuda financiera para los jugadores colegiales.

El ruido de esta realidad lo propaga el reciente fallo de un tribunal federal en California contra la Asociación Nacional Atlética Colegial de Estados Unidos (NCAA) de violar la ley antimonopolios. El suceso que dio origen al dictamen ocurrió en 2009, cuando la entonces estrella del básquetbol colegial, Ed O’Bannon, presentó una demanda de acción colectiva contra la NCAA (club de escuelas que establece las reglas que rigen a los deportes colegiales) y EA Sports, una compañía de videojuegos que usaba una versión tenuemente disfrazada del deportista en un videojuego. La empresa de tecnología pagó los derechos a la NCAA pero excluyó al jugador de las regalías por su condición de colegial aficionado sin salario. El señalamiento judicial avivó el tema de los atletas estudiantiles en la pobreza por la carencia de becas que compensen el costo de vida más allá del alojamiento y los alimentos, y de paso marginados de cualquier retribución por su imagen comercial, mientras la exigencia física en los campos a tope va en contra de los tiempos de formación educativa en aula lo que facilita el fraude académico como las “reuniones en clases de no asistencia”. En la escuela promedio en las cinco “conferencias” (subdivisiones) de más altos ingresos de la NCAA, solo 44 por ciento de los jugadores de básquetbol masculino se gradúan en un plazo de seis años. ⇒ SIGA EL DESARROLLO TEMÁTICO…⇓

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