Marca deportista: cómo gestionarla cuando pierde valor de mercado

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Marca deportista: el caso de reputación de la estrella de la industria de la MLB Alex Rodríguez (a-rod)

En las salas laborales de los sistemas productivos de hoy es cotidiano encontrar empleados complicados. Son los que presentan problemas significativos con sus dichos y acciones que afectan el desempeño y la convivencia.

La productividad de Alex Rodríguez en la fábrica de producción de la multinacional deportiva Yankees de Nueva York se convierte en un caso de interpretación de este asunto enojoso.

El jugador estrella de la industria del béisbol regresó al campo después de estar suspendido un año por consumir drogas para mejorar su desempeño.

La rápida recuperación fue valorada por los expertos como “inesperadamente fuerte”. Superó a Willie Mays en el número de cuadrangulares en toda su carrera después de anotar el número 666.

El regreso triunfal del atleta ayudó a la franquicia en los estadios pero produjo alteración en las oficinas administrativas.

En el trabajo podemos enfrentarnos al problema de lidiar con gente difícil, en especial nuestros propios empleados

Manejar empleados difíciles se vuelve una cuestión particularmente espinosa cuando los contratos de empleo y de incentivos se convierten en tema de controversia.

Veamos el caso de los Yankees de Nueva York. Su tercera base de mucho tiempo, Alex Rodríguez, se reincorporó en el equipo después de estar suspendido un año por consumir drogas para mejorar su desempeño. Muchos predecían que sus mejores días ya eran cosa del pasado pero Rodríguez tuvo una recuperación inesperadamente fuerte. Al hacerlo, él alcanzó varios hitos importantes del béisbol, el más notable de los cuales fue superar a Willie Mays en el número de cuadrangulares en toda su carrera después de anotar el número 666.

Este giro de los eventos ayudó a los Yankees en el campo de juego pero creó cierto grado de consternación en las oficinas administrativas.

Allá en 2007, mucho antes de que la reputación de Rodríguez se manchara por las revelaciones del consumo de esteroides, él firmó un acuerdo de mercadotecnia por 30 millones de dólares por concepto de “cuadrangulares históricos,” que contemplaba un bono de seis millones por empatar el récord de Mays, el primero en una serie de hitos cada vez más elevados.

Las opciones del bono “se soñaron en lo que ahora parece otra vida,” consideró en The New York Times David Waldstein. Rodríguez venía de una temporada estelar y algunos pensaban que estaba llamado a ser el nuevo rey de los cuadrangulares en el béisbol. Ya que las Ligas Mayores de Béisbol no permiten bonos de desempeño como tales, el de Rodríguez se enmarcó como un acuerdo de mercadotecnia. Los Yankees esperaban mercadear los hitos de cuadrangulares como eventos históricos vendiendo camisetas, videos y otras mercancías.

Esos planes se vinieron abajo en 2009 cuando Rodríguez admitió consumir drogas para mejorar su desempeño. Y se dieron por perdidos sin posibilidad de recuperación en 2013, cuando Rodríguez fue suspendido por su consumo posterior de sustancias prohibidas. Ahora, como declarara a The Times Bob Dorfman, experto en mercadotecnia deportiva, “A-Rod es básicamente inmercadeable.”

En enero de este año, según Andrew Marchand de ESPN.com, los Yankees empezaron a armar una demanda legal para impedir que Rodríguez cobre cualquiera de los bonos programados, debido a las probables repercusiones financieras negativas del escándalo de dopaje. En febrero, los Yankees les avisaron a Rodríguez y su abogado de su intención de retener los fondos. Los dos lados tenían una fuerte motivación común para negociar un arreglo: su deseo de evitar una audiencia de arbitraje que pudiera constituir un bochorno, como fue el caso de la polémica audiencia de Rodríguez para apelar a su suspensión en 2013.

En mayo, Wallace Matthews reportó en ESPN.com que Rodríguez, no estando con ánimos de soportar otra batalla pública, planeaba pedirle a la Asociación de Jugadores de las MLB que presentara una apelación a su nombre contra los Yankees por no haberle pagado los bonos. Parecía probable que el caso fuera a acabar en arbitraje, proceso que puede tardar meses en desarrollarse.

En el área de trabajo con frecuencia nos encontramos lidiando con gente difícil, no solo aquellos con una personalidad difícil sino también quienes nos causan problemas significativos con sus dichos y acciones. Cuando esté lidiando con compañeros difíciles y manejando empleados conflictivos, la historia de Rodríguez puede ofrecerle algunas perspectivas útiles.

En particular, si usted se pregunta cómo manejar empleados difíciles, el dilema de los Yankees subraya la importancia de asegurarse de que, para empezar, los empleados no tengan razones para sentirse resentidos y ser difíciles. Aquí hay tres sugerencias que podrían ayudar.

1. IMAGINE ‘¿QUÉ TAL SI?’

En las negociaciones es imposible prever todas las eventualidades posibles. Sin embargo, al realizar contratos que se ejecutarán en el futuro, tenemos la obligación para con nosotros mismos de imaginar gran variedad de escenarios, como la posibilidad de que un empleado no esté a la altura de sus expectativas o incluso de que sufra un golpe irreparable a su reputación. Al negociar contratos de bonos, por ejemplo, podría limitarlos a un año, si es posible, en lugar de tratar de predecir lo que podría ocurrir varios años más adelante.

2. MANTÉNGASE ALEJADO DE LOS TRIBUNALES

Aunque puede ser tentador intensificar una disputa y llevarla a nivel de demanda judicial al lidiar con gente difícil en el lugar de trabajo, generalmente es más inteligente tratar de negociar una solución de la forma más tranquila posible. En un juicio va a ganar una u otra parte, pero la reputación de ambas partes va a salir dañada a raíz de la publicidad negativa.

3. ENCUENTRE LA FORMA DE TRABAJAR JUNTOS

Es interesante señalar que Rodríguez siguió desempeñándose bien para los Yankees en medio de la disputa por sus bonos. El hecho de que él y la administración de los Yankees hayan podido mantener una relación laboral decente sirve de recordatorio de que es posible separar las diferencias de los demás asuntos. Una disputa por una cuestión en particular no necesita ser el final de una sólida relación laboral.

SOBRE EL AUTOR:
☛ Katie Shonk es editora del Programa de Negociación de la Escuela de Derecho de Harvard, con sede en Cambridge, Massachusetts.
Program on Negotiation at Harvard Law School
Distributed by The New York Times Syndicate

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